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Mi testimonio


pic_mi testimonio... Un mes antes de ir a mi encuentro, mi Mamá enfermó y estaba en el hospital... yo había decidido hacer un alto en mi vida, examinar mi corazón y pude aceptar la gran necesidad de Dios en mi vida...

Mis días dependían de todo menos del Señor, era una persona de doble ánimo, orgullosa, nunca había podido honrar a mis padres y aunque crecí en un hogar cristiano, mi vida estaba vacía y había mucho dolor en mi corazón.

Hace dos años sufrí un aborto natural y eso marcó mi vida... Aunque Dios había cerrado esa herida, parecía no haber tenido ningún propósito aquella prueba. Sabía que tenía que cambiar y ya estaba tomada la decisión en mi corazón.

En mi casa éramos cuatro: mi mamá y yo que vivíamos arriba y mi hermana con mi abuelita, en el piso de abajo. Mi relación con mi hermana no era  muy buena, más bien distante y fría.

En mi corazón había mucha amargura, tristeza, odio… y uno de esos frutos era la rebeldía para con mi Mamá; aunque ella sólo había sembrado en mí amor, yo, mis actitudes y mi forma de vivir le causaban un gran dolor... sin embargo, siempre fui muy cariñosa y detallista con ella y sus cosas.

Compartíamos mucho, yo la hacía reír y ella a mí... creí que tendría tiempo para cambiar todo lo demás y llegar a ser la hija que ella tanto anhelaba, pero eso sí, en mi tiempo...

Mi Mamá padecía de asma y además, tenía un enfisema pulmonar, por lo que era normal ir a visitarla una o dos veces por año al hospital, al menos 15 días, pero esta vez fue diferente…

Yo me sentía diferente, aunque siempre me esforzaba por ir todos los días sin faltar uno de ellos a sus visitas en el hospital, algo me hizo dar más de mí, la complacía en todo lo que quería!! Y me bendecía satisfacer cada uno de sus antojos. Hice cosas que en tantas noches estando ahí con Mami nunca había hecho... Tuvimos largas conversaciones de madre a hija, y hasta me enseñó a tejer!...

Me hice amiga de sus compañeras de cuarto, inclusive, una noche oré con una de ellas que iba a ser operada... les hice a cada una  tarjeta, y por supuesto, le llevaba la más bonita a mi Mamá.

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